Registro Convenios

 

Época de gran efervescencia política y social;

Las batallas de Somorrostro o de San Pedro de Abanto.

En este siglo se enfrentan dos concepciones, la liberal y la absolutista. Es en este marco en el que hay que entender la serie de guerras civiles. El problema sucesorio que surge a la muerte de Fernando VII no puede considerarse como causa de los enfrentamientos carlistas sino como detonador de los mismos.

El principal teatro de operaciones es el País Vasco, donde se suscita el problema de mantenimiento de los Fueros, frente a la uniformidad legislativa liberal. En la ideología del carlismo podemos hablar de integrismo religioso en el plano social, reacción absolutista en el orden político, la conservación del régimen señorial de propiedad de la tierra frente a la desamortización en el orden económico y, por último, siguiendo la tradición, la defensa del sistema foral.

La I Guerra Carlista o de los Siete Años (1833-1839) acabará con el Convenio de Bergara entre Espartero y Maroto, que supone el compromiso de Espartero de defender ante el Gobierno el mantenimiento de los Fueros. De este modo Bizkaia mantuvo el derecho Civil Foral y las particularidades militares y fiscales.

Con la revolución Gloriosa (1868) resurge el descontento carlista que se desarrollará en dos fases. La primera en 1872, fecha del desastre de Oroquieta y que terminará con el Convenio de Amorebieta, y la segunda fase que comenzará en 1873 y supondrá el inicio de la II Guerra Carlista

En 1873 se desencadena la ofensiva carlista bajo el liderazgo del general Dorregaray. Rápidamente se consigue tomar Bizkaia; Portugalete será ocupada por el mismo general tras cinco meses de asedio; caen también Luchana y Deusto, quedando los liberales encerrados en Bilbao. En 1874 comienza el Sitio de Bilbao que será bombardeado por baterías y morteros del marqués de Valdespina. Tras 125 días, el 2 de mayo será liberada la Villa por el General Concha.

Mientras duró el Sitio de Bilbao y para impedir que se socorriera a la sitiada Villa, aislada además desde la toma de Portugalete, los carlistas concentraron sus tropas en el Valle de Somorrostro considerando que en Abanto estaban guardadas las llaves de Bilbao. El general Ollo explica las razones de esta elección: “(...) los liberales no disponiendo ahora de Portugalete como base de operaciones se nos entrarán por Algorta o Somorrostro (...)”.

La primera batalla de San Pedro de Abanto se desarrollará el día 25 de febrero de 1874 desde las 7 de la mañana hasta las 6 de la tarde.

Los republicanos, una vez pasada la ría de Somorrostro, atacaron de frente siendo obligados por los carlistas desde San Pedro a retirarse. Las bajas ascendieron a 2.000 sin haberse conseguido nada, pues todos volvieron a sus antiguas posiciones, esperando otro momento para el nuevo ataque.

Esta batalla supuso una derrota libera. Moriones, el general a su mando, fue sustituido por Serrano, Duque de la Torre y Presidente del Ejecutivo, quien acude con varios altos cargos militares más y dos cuerpos del Ejército mandados por Primo de Rivera y Letona.

La Segunda Batalla de varios días de duración comienza el 25 de marzo del mismo año, las líneas carlistas se extendían monte arriba; habían talado Santa Juliana y hasta Triano se extendían las trincheras, para ello contaban con la ayuda que les proporcionaban las obras de minería.

Hubo duros combates todo el día 27 en Murrieta, San Pedro y Montaño. La iglesia de San Pedro, fundada en el siglo XII, fue derruída, mientras el fuego ocupaba una inea de aproximadamente once kilómetros.

El General Ollo y el navarro Rada (“Radica”) mueren alcanzados por una granada en una pequeña explanada que domina San Pedro a unos cuarenta pasos de Sanfuentes. El día 29 muere otro gran jefe carlista, Cástor de Andéchaga en Las Muñecas.

Los carlistas que al mando del general Ollo habían impedido el paso de los liberales, dirigidos por Serrano, aguantaron pero quedaron maltrechos. Entre ambos contendientes las bajas ascendían a 8.000. Así el día 30 se decreta una tregua para enterrar a los muertos, tan insoportable era el hedor que despedían. Se cavaron zanjas enormes en las que se enterraron centenares de ellos.

En abril comienza la guerra psicológica del Marqués de Valdespina quien difundia entre los sitiados en Bilbao falsas noticias para desmoralizarlos. El rey queriendo aclarar el choque decisivo ordena el bombardeo de San Juan de Somorrostro. Durante todo el mes de abril continúan las batallas y escaramuzas apreciándose el desgaste de los carlistas. En el año 1875 las tropas de Carlos VII se van retirando a otros lugares del País Vasco. La gran derrota carlista se da el 27 de febrero de 1876 y Carlos sale de España.

La Proclama de Somorrostro (13 de marzo de 1876) preconiza la nueva unidad constitucional del estado español fijada en la Constitución de junio del mismo año y supone la abolición del foralismo Vasco.

Escena de la batalla de Somorrostro, en San Pedro de Abanto, durante la II Guerra Carlista